Hoy vuelve a ser Sta. Prisca. Una vez al año me sorprende ese nombre en el calendario: Prisca. Recuerdo entonces, cada año, que cuando era niña, en el colegio, tuve una amiga que se llamaba así. Prisca. Tenía los ojos muy grandes y el cabello corto. Se explicaba más con la mirada que con cualquier palabra y era la hija de un militar desplazado que vivía en el cuartel y trabajaba en la farmacia.
Poco más recuerdo ya de Prisca. Pero siempre, una vez al año, me sorprendo de encontrar su nombre, un tanto saltarín y exótico, en la hoja del calendario. Esta mañana, además, he pensado que Sta. Prisca cada vez es más pronto, que cada vez regresa más rápido. Como si estuviese agazapada para sorprenderme con sus grandes ojos, alertándome de una prisa que me va cercando.
El diario del llanto
El doctor me ha pedido este diario.
quarta-feira, 18 de janeiro de 2012
domingo, 27 de novembro de 2011
Estrujar el alma
Como si un puño estrujase el alma y soltase un jugo agrio y doloroso. Respiro poco. Quiero dormir. Llegar a la noche para desaparecer de nuevo. No sé el dolor de dónde escapa. Ni la acidez en el sentimiento.
Calma.
Calma.
terça-feira, 22 de novembro de 2011
Estos días
Es como habernos desnudado la piel. Quedarnos con los nervios expuestos al aire, sentimos un dolor inubicable. Todo araña. Todo es frío o ardiente. Un prólogo de un libro puede cambiarnos la vida y unas hojas cayendo empujadas por el viento, nos convierten en aquel samurai abocado a la muerte. Paralizadas por la belleza.
Lloramos sin que al llorar surja consuelo.
Lloramos sin que al llorar surja consuelo.
sexta-feira, 18 de novembro de 2011
A solas
Fantaseo con la perspectiva de estar sola. Corrijo: estar a solas. Silencio. Si acaso, un reloj que no parpadee ni sienta miedo. Estar callada. Dejar que pase. Que pasen el silencio, el tiempo, la voluntad, las cosas.
Me he ido callando a lo largo del día. Una cierta comodidad, como un pijama, en este ignorar lo que está fuera. Trabajar sin pensar mucho. Sonreir lo justo.
Tal vez la llame para decir que esta tarde, prefiero estar a solas.
También está de nuevo el nudo en la garganta, y lo trago sin atragantarme. Sin atragantarme. Lo trago. Silencio.
A solas.
Me he ido callando a lo largo del día. Una cierta comodidad, como un pijama, en este ignorar lo que está fuera. Trabajar sin pensar mucho. Sonreir lo justo.
Tal vez la llame para decir que esta tarde, prefiero estar a solas.
También está de nuevo el nudo en la garganta, y lo trago sin atragantarme. Sin atragantarme. Lo trago. Silencio.
A solas.
quarta-feira, 16 de novembro de 2011
La llave de Sarah
El lunes por la noche vi una película. No pude levantarme del sofá para ir a dormir. No pude dejar de llorar. La llave de Sarah.
Me acosté llorando y me levanté a la mañana siguiente, en silencio. Algo había sucedido. No es nuevo,es conocido. Despierto amordazada en silencio.
El doctor me ha pedido que escriba un diario con el llanto. Con estas recurrencias.
Aquí estoy.
Me acosté llorando y me levanté a la mañana siguiente, en silencio. Algo había sucedido. No es nuevo,es conocido. Despierto amordazada en silencio.
El doctor me ha pedido que escriba un diario con el llanto. Con estas recurrencias.
Aquí estoy.
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